El antecedente directo de la SOMART (fue nombre con el que se fundó esta Sociedad), fue la Asociación Mexicana de Artes Plásticas, fundada en su momento por David Alfaro Sequeiros, Juan O`Gorman, Pedro Medina, Javier Lozano, Laura Elenes, Raúl Cardiel, Luis Ortiz Monasterio, Raúl Anguiano y Jaime Mejía.

La SOMART se fundó como tal en 1976, su primer presidente fue Jorge González Camarena, quien trabajó en un equipo entregándose a la afanosa tarea de abrir brecha dentro del mundo de las artes plásticas, entre ellos, Raúl Anguiano, Juan O`Gorman, Manuel Felguérez, Santiago Peñaloza Plascencia, Enrique Bostelmann, Enrique Carbajal González, Alfredo Guati Rojo Cárdenas, Hugo Covantes Oviedo, Luis García Toledo, Leo Acosta Falcón, Gerardo Francisco Romero Morales, Javier Lozano y Romen, Laura Elenes Márquez, Francisco Zenteno Bujáidar, Luis Nishizawa Flores y Guillermo Ceniceros Reyes, todos ellos compañeros que apoyaron la tarea de dar nuevas expectativas para los artistas plásticos de México.

En noviembre de 1992 la Sociedad Mexicana de las Artes Plásticas cambia su denominación de la Sociedad a “Sociedad Mexicana de Autores de las Artes Plásticas (SOMAAP), posteriormente el 28 de noviembre de 1997, se registró como Sociedad de Gestión Colectiva, ante el Instituto Nacional del Derecho de Autor (INDAUTOR), siendo la única Sociedad en México que representa autores plásticos, convencida de que la obra plástica es el elemento cultural y artístico más importante de un país. No sólo porque refleja su realidad, su estado político y social y su carácter, sino porque el mundo entero capta y conoce la riqueza de un país a través de sus imágenes.

También está afiliada a la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (CISAC), con sede en París, Francia, organización no gubernamental sin fines lucrativos que agrupa a las principales Sociedades a nivel mundial, en las ramas de la creación intelectual; a la Unión Nacional de Sociedades Autorales (UNSA); y participa en la Coalición de Acceso a la Cultura.

México esta presiente y se admira a nivel mundial por las obras de sus autores plásticos, quienes plasman en las imágenes creadas por sus manos del pasado y el presente de este país, así como su espacio físico ante un mundo en constante cambios.

El arte plástico mexicano ha resistido todos los embates del sincretismo cultural que intereses ajenos han querido imponerle, desde los tiempos de la colonia hasta nuestro presente extranjerizante y electrónico, conservando siempre su propia personalidad y su calidad de testigo fiel ante el momento histórico que representa.

En estos momentos en que el mundo se encuentra reducido a una aldea global y ahora precisamente, cuando se adquiere mayor relevancia internacional a la plástica mexicana, por su valor artístico y por lo universal de su expresión y es por esta globalización que se nos presenta el reto de proteger a nuestros artistas plásticos, de la misma forma, en México y en el resto del mundo.